lunes, 23 de noviembre de 2009

Les Champs Magnétiques


Cava, una y otra copa... confortable sensación de abandono, de fluir libremente... sin ataduras. Cómodamente deambulando entre la gente, de aquí para allá y de acá para allí... Mirando de reojo a veces a los demás, preguntándome si su mente la ocupa otra persona, si su pensamiento está en otro lugar, si sienten en ese momento el mismo deseo que yo siento... el de poseer a otra persona. Conversaciones banales... ya sabes, triviales, comunes, insustanciales... nada sobre la levedad, o el peso, o la excelencia, o la perfección geométrica del Universo... o sobre los hadrones, o el agujero en los polos de la Tierra, la Tierra hueca, o la sacarina que sale del petróleo... nada especial, ni siquiera una referencia a David Bowie. Solamente alguna mención a los viejos tiempos, que siempre fueron mejores que los de ahora (o no)... yo viví en Gràcia, y yo en Nou Barris, y yo en Collblanc... cosas que pasan a veces sin que tengas la oportunidad de decidir si las quieres... cosas que llegan, a veces se quedan y luego se van... las fluxiones, que nada tienen que ver tampoco con la acumulación patológica de líquidos en el organismo, sino con el cálculo integro diferencial... Newton y Leibnitz... aunque a mí quien realmente me gustaba era Spinoza... y siempre odié el puto cartesianismo que nos hizo creer que cuerpo y alma son cosas diferentes que no se relacionan... y qué es de nuestra química cerebral??? de la oxitocina y las endorfinas???... y todo esto para no admitir que sustituyo el aire que sale de tus pulmones por el humo de un cigarrillo... y me miro al espejo y veo que ya sólo queda una marca que afortunadamente ha dejado una cicatriz en relieve profundo en mi cuello... debió desprenderse la piel de un jironazo...

A Víctor, antes de matarlo, le cortaron las manos... para que no pudiera volver a tocar la guitarra... a Christian lo mataron en la calle... y yo estoy aquí, fumando otra vez, delante del elemento que me conecta a ti... escribiendo, que es lo que me gusta hacer a veces, sólo algunas veces... y diciéndote otra vez que maldita seas, que te echo jodidamente de menos y que perder peso ofreciéndote la piel a jirones es un placer que me embriaga... y que adoro tus medias y que odio los cristales de mi coche, por mostrarme los vahos de nuestra respiración...

Nadie menciona citas en latín, nadie habla de Noah Chomsky, conoce a Jack La Motta, o ama a Sara... y yo me pregunto, ¿y qué?

Nintae San

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